martes, 17 de marzo de 2026

Clase No. 3 18/02/2026

 La tercera sesión arrancó con la revisión de relatorías de compañeros, que conectaron la identidad con las relaciones de poder y los valores como formas de pensar construidas desde la experiencia personal y guardadas en la memoria. A partir de ahí el profesor retomó la pregunta sobre la memoria, pero esta vez con otro ángulo: ¿qué tan confiable es?

Se planteó que la memoria no almacena los hechos como una grabación sino que los reconstruye cada vez que los evoca, y esa reconstrucción está influenciada por el estado emocional actual, por lo que se ha vivido después, por lo que uno desea que haya sido. Dos personas que vivieron el mismo momento juntas pueden tener recuerdos que no coinciden en casi nada, sin que ninguna esté mintiendo: simplemente vivieron la misma situación desde lugares distintos y la recuerdan desde esos mismos lugares.

Se introdujeron herramientas conceptuales: la mayéutica socrática (el arte de hacer preguntas para que el otro llegue por sí mismo a sus propias respuestas, en lugar de transmitirle la respuesta directamente), el razonamiento inductivo (construir conclusiones generales a partir de casos particulares) y el deductivo (partir de principios generales para aplicarlos a situaciones concretas).

El Mito de Hermes articuló todo: Hermes, recién nacido, roba el ganado de Apolo y cuando es confrontado no niega ni ataca, sino que habla, se defiende con ingenio y ofrece la lira como compensación. El conflicto se convierte en alianza. El mensaje para el aula es claro: resolver un conflicto no es ganar la discusión ni imponer una versión de los hechos. Es encontrar el intercambio que transforma la tensión en algo nuevo.

Lo que yo me llevo

Lo de la memoria me generó una incomodidad que todavía no sé bien cómo resolver: si mi memoria es sesgada, si reconstruye en lugar de reproducir, entonces las cosas que 'recuerdo perfectamente' de mi historia escolar, de mis conflictos pasados, de cómo fui tratado por ciertos profesores, ¿son realmente como las recuerdo? Y si no lo son del todo, ¿cómo me va a afectar eso cuando yo sea el docente y tenga que evaluar situaciones que se parecen a las que yo viví?

Hermes me gustó precisamente porque no es el héroe clásico. No tiene fuerza bruta ni poder divino en el sentido tradicional: tiene astucia, tiene palabra, tiene la capacidad de leer la situación y encontrar el gesto exacto que desactiva la tensión. Eso es algo que no se aprende en un semestre, pero al menos ahora sé que existe como posibilidad y que vale la pena desarrollarlo.

La mayéutica también me hizo pensar en cómo aprendo mejor yo mismo: no cuando alguien me da la respuesta, sino cuando alguien me hace la pregunta correcta en el momento correcto y de repente la respuesta aparece desde adentro. Ese es el tipo de docente que me gustaría ser

Preguntas 

¿Cómo saber si lo que recuerdo de una situación pasada es lo que realmente ocurrió o es la versión que necesito que haya ocurrido?

 ¿Es posible aprender a hacer las preguntas correctas, o eso también es algo que simplemente se tiene o no se tiene?


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