martes, 17 de marzo de 2026

Clase No. 6 11/03/2026

Aunque no pude asistir a la sesión del 11 de marzo, al ponerme al día con mis compañeros supe que la clase utilizó el Mito de Paris para discutir un problema central en la resolución de conflictos: qué ocurre cuando quien debe actuar como mediador deja de ser neutral. En el mito, Paris es elegido para decidir cuál de tres diosas  Hera, Atenea o Afrodita es la más bella. Sin embargo, cada una intenta influir en su decisión ofreciéndole algo: poder, sabiduría o el amor de Helena. Paris elige a Afrodita, y esa decisión termina desencadenando la Guerra de Troya. La conclusión es clara: cuando quien media se deja influir por intereses o deseos personales, el conflicto no se resuelve, sino que puede ampliarse.

Según lo que comentaron mis compañeros, en clase se reflexionó sobre cómo esos “sobornos” no siempre son evidentes en la vida cotidiana. En el aula, por ejemplo, pueden aparecer como simpatía hacia un estudiante, miedo a la reacción de los padres o incluso experiencias personales que hacen que un docente interprete un conflicto desde una posición previa. En ese sentido, la objetividad no es algo automático, sino una práctica que requiere conciencia de los propios sesgos.

También se relacionó esta idea con el Modelo Harvard de negociación, que propone la importancia de utilizar criterios objetivos y transparentes para resolver conflictos. En lugar de decidir según posiciones personales o intereses particulares, se busca basar las decisiones en principios que puedan justificarse independientemente de quién resulte beneficiado.

A partir de esto, lo que me queda como reflexión es la importancia de preguntarme desde qué lugar estoy interpretando una situación antes de tomar partido. Como futuro docente, intentar reconocer mis propios sesgos puede ser una forma de evitar decisiones apresuradas y procurar que las personas involucradas en un conflicto sientan que realmente fueron escuchadas.


Ejercicio: Another Brick in the Wall

 ¿Cuál es el concepto de niñez que se indica en el video?

El video muestra una niñez que no pertenece a los niños. Desde que entran al sistema, su función no es crecer o descubrirse, sino encajar. Las imágenes de estudiantes con uniformes, filas ordenadas, rostros sin expresión, comunican algo brutal: la infancia como etapa de borramiento. No se trata de formar personas sino de producir copias. Lo que más me impacta es que el sistema no aparece como algo malévolo y consciente de sí mismo, sino como una máquina que funciona sola, que ni siquiera necesita planear el daño porque el daño ya está integrado en su lógica. Los niños no son tratados como sujetos con voz propia sino como material que todavía no ha sido procesado.

¿Cuál es el papel de la escuela?

La escuela en el video es una fábrica de estandarización. No en el sentido de que alguien haya decidido conscientemente destruir la individualidad de los estudiantes, sino en el sentido de que el resultado estructural de su funcionamiento es ese. Produce ladrillos: piezas intercambiables que sirven para sostener una estructura que no cuestionan porque nunca les enseñaron a hacerlo. La metáfora del muro es perfecta porque un muro no está hecho de una sola cosa enorme sino de muchas piezas pequeñas, cada una añadida encima de la anterior. Cada experiencia de represión o silenciamiento es otro ladrillo. Así es como la escuela construye el muro, sin que nadie lo decida explícitamente.

¿Cuál es el papel del docente?

El docente del video es la cara visible de un sistema que lo usa tanto como usa a los estudiantes. Ejerce el control que el sistema le exige ejercer, y cuando lo hace está reproduciendo algo que probablemente también vivió. Eso no lo exonera, pero sí lo hace más complejo que simplemente un villano. La escena que más me impacta es cuando lee el poema del estudiante en voz alta para ridiculizarlo: es exactamente el momento en que el niño intenta salir del molde, intenta ser real, y el docente lo aplasta. No porque sea cruel, sino porque dentro de ese sistema eso es lo que se hace con lo que se sale de la norma.

¿Cuál es el conflicto?

El conflicto es entre lo que el estudiante es y lo que el sistema necesita que sea. Y lo más importante del video es que la rebelión que vemos, la escena donde todo se destruye y los niños rompen las reglas, no es real: es lo que el estudiante imagina mientras el docente lo humilla. El deseo de ser libre existe, pero el sistema logra confinarlo al terreno del sueño. Eso para mí es lo más honesto y lo más duro del video: que la resistencia no siempre gana. A veces solo ocurre en la mente, y eso también cuenta, pero no es suficiente. La pregunta que me deja es qué se necesita para que esa resistencia imaginada se convierta en algo real.


Clase No 5 4/03/ 2026 — Clase virtual sincrónica

 Esta sesión fue virtual a través de Moodle. Empezó con la revisión colectiva de relatorías, lo que sirvió para hacer un recuento de los temas del curso hasta ese punto y notar cómo se van conectando entre sí: roles, memoria, simbolismo, identidad, mitos.

El tema central fue la tecnología y su relación con la convivencia, especialmente a partir de la experiencia de la pandemia. Se reflexionó sobre lo que dejó en quienes hoy están en la universidad: la virtualidad obligada durante años de formación clave generó aislamiento, pérdida de memoria colectiva (porque muchas experiencias que deberían haberse vivido juntos se vivieron solos frente a una pantalla) y sobreestimulación constante. La ilusión de estar conectado mientras en realidad se está profundamente solo.

Se planteó que la virtualidad tiende a homogeneizar: cuando todo pasa por pantalla, las diferencias se aplanan y es más fácil hablar solo con quienes piensan igual. La presencialidad, en cambio, obliga al encuentro con la diferencia, con el conflicto cara a cara, con el aprendizaje que ocurre precisamente en la incomodidad de no entenderse de inmediato. Eso que parecía un obstáculo es en realidad parte del proceso formativo.

Apareció también la relación entre lenguaje y realidad: lo que no podemos nombrar no existe para nosotros. Los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo. La escuela a veces funciona como una institución 'procustiana': en lugar de ampliar el lenguaje y con él la capacidad de entender el mundo, recorta lo que no encaja en el molde.

Al cierre el profesor mostró el video de Another Brick in the Wall de Pink Floyd, que quedó como detonante para el ejercicio de la semana siguiente y que conecta todo lo que se ha discutido sobre sistemas que uniforman, identidades que resisten y conflictos que no se nombran pero que existen.

Lo que yo me llevo

Esta clase me pegó de una manera particular porque yo soy parte de la generación que vivió la pandemia en un momento clave de su formación. Y reconozco en mí algunas de las cosas que se describieron: la facilidad para relacionarme con personas que piensan parecido a mí, la incomodidad con los silencios incómodos que en la virtualidad simplemente se evitan cerrando la cámara, la sensación de que estar conectado es lo mismo que estar presente.

Lo de los límites del lenguaje me resultó especialmente potente para pensar en diseño. Cuando diseñamos algo para un usuario que vive en un contexto muy diferente al nuestro, ¿tenemos el vocabulario para entender lo que necesita? ¿O estamos diseñando desde nuestro propio mundo de significados y asumiendo que es universal?

El video de Pink Floyd lo conocía, pero verlo dentro del contexto del curso le dio una capa que antes no tenía. No es solo una crítica al sistema educativo: es una descripción de lo que pasa cuando una institución prioriza la uniformidad sobre la persona.

¿La virtualidad nos hizo mejores o peores para convivir con quienes piensan diferente a nosotros?

 ¿Cuándo fue la última vez que aprendí algo importante precisamente porque me sentí incómodo en una conversación?


Clase No.4 25/02/2026

 Lo que pasó en clase

La cuarta sesión tuvo dos momentos muy distintos pero bien conectados entre sí. El primero fue conceptual: el Mito de Prometeo como puerta de entrada para hablar de tecnología, responsabilidad y consecuencias. Prometeo roba el fuego de los dioses y se lo entrega a los humanos. El fuego trae calor, pero también tecnología, y con la tecnología llegan el poder y la guerra. Zeus lo encadena para siempre. Lo que el mito plantea no es que el conocimiento sea malo, sino que todo conocimiento tiene un costo ético: quien entrega una herramienta poderosa sin pensar en lo que esa herramienta puede hacer en manos equivocadas, carga con una parte de esa responsabilidad.

Para los futuros docentes de Diseño Tecnológico la pregunta es directa: ¿qué 'fuego' estamos entregando? ¿Estamos pensando en las consecuencias de las herramientas que diseñamos y que enseñamos a usar? Este mito se conecta con el Modelo Harvard de negociación: tomar decisiones desde principios y no solo desde posiciones, considerando las consecuencias a largo plazo y no solo los beneficios inmediatos.

El segundo momento fue el ejercicio fotográfico grupal en las instalaciones de la UPN. En grupos de tres personas, la tarea era tomar 20 fotografías distribuidas entre cinco categorías: familia, religión, comunidades específicas (equipos, clubes, colectivos), ideales políticos y educación. Por cada fotografía el grupo debía identificar el mensaje principal, los actores y sus roles: qué se dice, quién lo dice, cómo, dónde y cuándo. La entrega fue el mismo día antes de las 4:00 pm.

Mi experiencia en el ejercicio fotográfico

Lo que más me sorprendió del ejercicio fue que los roles se hacen visibles en los detalles más pequeños. No hace falta fotografiar a alguien en una posición de autoridad explícita para leer jerarquía en una imagen: basta con quién ocupa el centro del encuadre, quién tiene la palabra, quién mira a la cámara y quién mira al suelo.

En las fotografías de espacios educativos dentro del campus fue donde más claramente se vio eso. Hay una diferencia enorme entre cómo se organiza el espacio en un aula tradicional, con el tablero al frente y las sillas en filas, y cómo se organiza en un taller o en un espacio de trabajo colaborativo. La arquitectura del espacio ya comunica quién tiene el poder y quién está ahí para recibir.

El ejercicio me hizo entender de manera práctica algo que el profesor venía planteando desde la semana uno: los conflictos no solo ocurren entre personas, también ocurren entre personas y las estructuras en las que se mueven. A veces el conflicto no es con el compañero sino con la manera en que el espacio o la institución te coloca en relación con ese compañero.

Preguntas 

¿Quién asume la responsabilidad cuando una herramienta tecnológica que diseñamos genera un conflicto que no previmos?

¿Qué dice el espacio físico de un aula sobre las relaciones de poder que se van a dar dentro de ella?


Clase No. 3 18/02/2026

 La tercera sesión arrancó con la revisión de relatorías de compañeros, que conectaron la identidad con las relaciones de poder y los valores como formas de pensar construidas desde la experiencia personal y guardadas en la memoria. A partir de ahí el profesor retomó la pregunta sobre la memoria, pero esta vez con otro ángulo: ¿qué tan confiable es?

Se planteó que la memoria no almacena los hechos como una grabación sino que los reconstruye cada vez que los evoca, y esa reconstrucción está influenciada por el estado emocional actual, por lo que se ha vivido después, por lo que uno desea que haya sido. Dos personas que vivieron el mismo momento juntas pueden tener recuerdos que no coinciden en casi nada, sin que ninguna esté mintiendo: simplemente vivieron la misma situación desde lugares distintos y la recuerdan desde esos mismos lugares.

Se introdujeron herramientas conceptuales: la mayéutica socrática (el arte de hacer preguntas para que el otro llegue por sí mismo a sus propias respuestas, en lugar de transmitirle la respuesta directamente), el razonamiento inductivo (construir conclusiones generales a partir de casos particulares) y el deductivo (partir de principios generales para aplicarlos a situaciones concretas).

El Mito de Hermes articuló todo: Hermes, recién nacido, roba el ganado de Apolo y cuando es confrontado no niega ni ataca, sino que habla, se defiende con ingenio y ofrece la lira como compensación. El conflicto se convierte en alianza. El mensaje para el aula es claro: resolver un conflicto no es ganar la discusión ni imponer una versión de los hechos. Es encontrar el intercambio que transforma la tensión en algo nuevo.

Lo que yo me llevo

Lo de la memoria me generó una incomodidad que todavía no sé bien cómo resolver: si mi memoria es sesgada, si reconstruye en lugar de reproducir, entonces las cosas que 'recuerdo perfectamente' de mi historia escolar, de mis conflictos pasados, de cómo fui tratado por ciertos profesores, ¿son realmente como las recuerdo? Y si no lo son del todo, ¿cómo me va a afectar eso cuando yo sea el docente y tenga que evaluar situaciones que se parecen a las que yo viví?

Hermes me gustó precisamente porque no es el héroe clásico. No tiene fuerza bruta ni poder divino en el sentido tradicional: tiene astucia, tiene palabra, tiene la capacidad de leer la situación y encontrar el gesto exacto que desactiva la tensión. Eso es algo que no se aprende en un semestre, pero al menos ahora sé que existe como posibilidad y que vale la pena desarrollarlo.

La mayéutica también me hizo pensar en cómo aprendo mejor yo mismo: no cuando alguien me da la respuesta, sino cuando alguien me hace la pregunta correcta en el momento correcto y de repente la respuesta aparece desde adentro. Ese es el tipo de docente que me gustaría ser

Preguntas 

¿Cómo saber si lo que recuerdo de una situación pasada es lo que realmente ocurrió o es la versión que necesito que haya ocurrido?

 ¿Es posible aprender a hacer las preguntas correctas, o eso también es algo que simplemente se tiene o no se tiene?