Durante la clase se retomó un punto trabajado anteriormente, haciendo referencia a Sigmund Freud y su planteamiento del complejo de Edipo, según el cual las personas tienden a elegir parejas que reproducen rasgos de la figura paterna o materna, tanto en carácter como en apariencia, en un intento —consciente o inconsciente— de revivir o resolver dinámicas afectivas de la infancia. Esta idea se conectó con la relación entre memoria y poder: la memoria como estructura que organiza nuestras elecciones y repeticiones, y el poder como aquello que define jerarquías y posiciones dentro de los vínculos. La articulación de ambos conceptos se entendió como una forma de trascendencia, en tanto aquello que se repite y se consolida más allá del momento inmediato.
Posteriormente, se analizaron símbolos míticos como la manzana de la discordia y el mito del Minotauro, destacando que los objetos en los relatos no son elementos decorativos sino condensaciones de sentido. La manzana representa la disputa por jerarquías y reconocimiento, mostrando que cuando no se comprenden los protocolos de poder es más probable que surjan conflictos. En el caso del Minotauro, el hilo de Ariadna se interpretó como metáfora de la razón: una guía que permite atravesar el laberinto .
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