En esta sesión se presentaron dos modelos concretos de abordaje del conflicto. El Modelo Harvard propone trabajar desde los intereses reales de las partes y no desde sus posiciones declaradas. Sus cuatro pilares son separar a las personas del problema, centrarse en intereses y no en posiciones, generar opciones de beneficio mutuo y usar criterios objetivos para evaluar las alternativas. Lo que más me llamó la atención es el primer punto: en muchos conflictos escolares terminamos enfrentando a la persona cuando el verdadero problema es otro, y eso hace que todo se complique innecesariamente.
El Modelo Narrativo Circular parte de una idea diferente: el conflicto es también una historia que los involucrados se cuentan a sí mismos y a los demás. Si se logra reencuadrar ese relato, si las partes empiezan a narrar lo que pasó de una manera distinta, las posiciones pueden cambiar sin que nadie tenga que ceder ni perder. No busca culpables sino construir una versión compartida que integre las diferentes perspectivas.
Lo que me quedó: Harvard es más estratégico y orientado a acuerdos concretos, el Narrativo Circular es más profundo pero más lento. En el aula probablemente no se usa uno solo sino que se va eligiendo según el tipo de conflicto y el momento en que se está.
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