Durante la clase se realizó una introducción general al curso y se abordaron algunos conceptos fundamentales. El profesor explicó de manera breve qué es un conflicto, señalando que este surge a partir de desacuerdos en los roles que se espera que ocupe un individuo, así como por la existencia de jerarquías que determinan ciertas posiciones. A partir de esto, se plantearon preguntas centrales para el desarrollo del curso, como qué es la pedagogía, la experiencia y la educación.
En este marco, el docente expresó su postura crítica frente al uso de las inteligencias artificiales y solicitó a los estudiantes hacer un uso mínimo de estas herramientas. Desde mi experiencia, considero que las IA pueden ofrecer resultados útiles siempre que sean revisados y sustentados críticamente, del mismo modo que cualquier otra fuente de información. Actualmente, estas tecnologías funcionan como herramientas para la construcción de métodos y conocimientos, y no necesariamente como sustitutos del pensamiento humano.
Además, existen proyectos que proponen el uso de la inteligencia artificial como mediadora en la resolución de conflictos y en procesos de justicia, como los sistemas de Online Dispute Resolution utilizados en plataformas como Modria. Considero que la implementación progresiva de estas tecnologías podría aportar mayor objetividad en la toma de decisiones, al analizar múltiples variables y reducir sesgos, siempre bajo una supervisión ética y humana que reconozca la complejidad del actuar humano.
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