El artista al igual que el hacker
como se nos plantea inicialmente, es impulsado por la curiosidad de entender
cómo funciona su contexto y busca su transformación con las herramientas que
posee, cualquier persona con la capacidad de relacionar elementos existentes de
una forma diferente está creando alternativas ya que no es únicamente el usuario de la
tecnología quien debe adaptarse a ella, si no que cuando intervenimos
activamente en ella, estudiamos su
funcionamiento y la adaptamos en busca de nuestra comodidad de alguna forma negociamos y creamos nuevas
tecnologías a nuestro servicio.
Los proyectos tecnocientíficos no
tienen una trayectoria dada de antemano, esta se construye constantemente y se
negocia con el usuario, es por eso que en busca de la difusión y el
mejoramiento conjunto de productos o servicios, nacen alternativas como el software libre que respeta la libertad de
todos los usuarios que lo adquirieron y por tanto, puede ser usado, copiado,
estudiado, modificado, y redistribuido libremente de varias formas.
Y son alternativas como esta las
que ratifican que la actividad artística no se conforma con la tecnología o las
herramientas ya existentes si no que busca mejorarlas para acomodarlas mejor a
sus necesidades, las de su obra, y/o las
de la comunidad. Dando por sentado la estrecha relación entre cultura y
tecnología en nuestra época.
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